Yo nomás lo sé, me siento cómoda reprochándolo o reprochándome. Mi abuela cumplió un año de muerta hace unos cuantos días, era malencarada y quisquillosa. Le gustaba la muerte y quería estar muerta desde hace tiempo. Yo siempre le cambié el tema, nunca deje que siguiera la conversación cuando lo mencionaba. Yo la quería viva.
Hace unas horas todo hizo click, sus últimas pláticas eran una señal de su muerte y ninguno, ni yo, nos dimos cuenta.
El hubiera es la peor pesadilla de los vivos.

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