Tengo veinticinco, una edad difícil de escribir en español- incluso en inglés y seguramente en los otros idiomas- y es que es más fácil decir diez, y escribirlo y parlotear de cualquier cosa, tienes diez, qué más da de qué hables, cualquier cosa es importante a esa edad. Tus amigos son tus amigos y tus enemigos son tus enemigos, no los saludas porque te caen mal y eres congruente con tus acciones. Tus amigas van a tu casa y no piensan que eres aburrida por invitarlas a ver la tele, hablas toda la noche y comes como loca. Tienes diez y lo único que te aterra es la menstruación, que posiblemente no ha llegado, y no porque estés embarazada, simplemente no ha llegado.
Yo recuerdo a G. y su corte de pelo cuadrado. Yo quería ser tan G. y ella creía que yo era ‘cool’, y la verdad era algo autoritaria y radical, hablo de ella, aunque suena a mí. Y es que si éramos muy especiales para estar en quinto, no teníamos más amigos, sólo éramos nosotras y eso bastaba. Íbamos al centro comercial de cuatro a siete y nos sentábamos en la misma banca a burlarnos de las demás, y a decir quién de los chicos iba a tener un buen futuro. Hay que aceptar que los hombres a esa edad son feos, sin embargo dejan ver un poco su destino. Después íbamos a sanborns a ver todos los productos de los infomerciales y a pasar mil veces por la cámara de seguridad. Nos paseábamos en los elevadores y tomábamos café. Nunca entramos a ver ropa, estábamos tan conscientes de nuestros ingresos que no nos tomábamos la molestia, además teníamos un estilo que era difícil de encontrar en Plaza Fiesta, nos gustaba “Clarissa lo explica todo” y cualquier parecido con su closet, no era mera coincidencia.
Teníamos veinte pesos y no teníamos problema con eso, pero luego tienes veinticinco, G. está muy ocupada para atender, y yo dejé de ser cool.
Quiero llorar todo el día.

1 comentarios:
Yo quisiera haber sido G y hangear contigo desde chiquita.
Oye conectate pronto, skype, fb, lo que sea, te extraño muchísimo Andrea. Eres la mejor.
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