jueves, junio 02, 2011

La desgracia cibernética.

Una larga fila. Otra larga fila. J y yo estamos pensando que esto es lo peor que nos puede pasar, el internet no funciona, tampoco el teléfono. Mientras esperamos, le doy vueltas al asunto ¿faltará pagar algo?, no, ¿Todos estos que están aquí formados tampoco tienen internet?, no. La fila avanza. La chica de rosa me dice que pase, paso. “No tenemos internet, tampoco teléfono”, mi cara es de mortificación, la de ella es de “me vale madres”. “Aquí me aparece funcionando”, dice ella y yo procedo a contarle que vengo de mi casa y no funciona nada, ella levanta los hombros como diciendo “¿y?”, insisto y dejo notar un poco de desesperación ¿Qué va a pasar si llego a mi casa y no funciona nada, otra vez?, ella con una buena sonrisa responde “vas a un teléfono público y llamas, otra vez”.
 PUÑITO CERRADO.

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